• La asociación reconoce el potencial de las instalaciones fotovoltaicas, pero recuerda que no deben dañar la estanqueidad de la cubierta o su funcionalidad.
  • Desde AIFIm recomiendan que la fijación se realice con sistemas homologados, donde se tenga en cuenta el correcto dimensionado de la cubierta.

El precio de la energía y los desafíos relacionados con el calentamiento global y el cambio climático están impulsando la transición hacia el mercado de las renovables. La energía fotovoltaica se posiciona como una de las más óptimas, gracias a las posibilidades que ofrece el autoconsumo y a que es una fuente de energía con un bajo nivel de emisiones de carbono (tan solo 32 g/kWp).

España lidera el mercado fotovoltaico en Europa, siendo uno de los sectores que ha experimentado un mayor crecimiento en los últimos años. Según el último informe presentado por Habitissimo, durante el primer trimestre de 2022, las peticiones para la instalación de placas solares para el autoconsumo se incrementaron un 29%. Desde 2019 –momento en el que se puso fin al llamado “impuesto al sol”– este crecimiento está por encima del 300%.

En la actualidad, más del 75% de potencia instalada en España se sitúa en huertos solares, mientras que las instalaciones fotovoltaicas en cubiertas de edificios representan menos de un 25%, siendo los edificios industriales y comerciales los lugares donde principalmente se localizan estas instalaciones. “El potencial de aprovechamiento de las cubiertas de los edificios para satisfacer la demanda de energía en España es enorme, sobre todo tras la aprobación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que contempla la subvención de este tipo de actuaciones para mejorar la eficiencia energética del parque edificado”, señala Paulo Oliveira, presidente de AIFIm, Asociación Ibérica de Fabricantes de Impermeabilización. “Sin embargo la instalación de estos dispositivos debe hacerse teniendo en cuenta unos estándares de seguridad con el objetivo de no dañar la impermeabilización de la cubierta, comprometiendo su funcionalidad”, explica.

En las cubiertas planas de los edificios la impermeabilización puede quedar expuesta a la intemperie y, por lo tanto, hay que garantizar que la incorporación de estas tecnologías no suponga un riesgo para la estanquidad al agua del edificio, conforme a lo indicado en el DB HS 1 Protección frente a la humedad del CTE.

“En España, cerca del 50% de las patologías que sufren las cubiertas planas están relacionadas con deficiencias en la impermeabilización, según el Estudio de Daños en Cubiertas Planas promovido por Fundación MUSAAT. Los sistemas de fijación serán claves a la hora de instalar elementos como las placas solares, evitando roturas o desgarros que puedan comprometer su comportamiento”, asegura Oliveira.

En la actualidad, las tecnologías de integración de las instalaciones fotovoltaicas se basan en la disposición de paneles con una inclinación mínima de unos 10º con orientación este-oeste (sistemas coplanares) o con una inclinación mínima de 10º y orientación sur (sistemas inclinados).

Desde AIFIM recomiendan, en todos los casos, que los apoyos y elementos para la fijación de paneles no comprometan ni deformen el aislamiento y su instalación se realice sin perforaciones, ni sellados que pongan en riesgo la estanqueidad de la cubierta. Deben de ser compatibles con los sistemas de impermeabilización sintética y bituminosa, y ofrecer garantías de durabilidad y de estanqueidad.

Además, para garantizar el éxito de su instalación, es fundamental tener en cuenta tanto la extensión de la cubierta, como la carga máxima permitida, así como la estabilidad de la estructura.

Las empresas colaboradoras de la asociación, Etanco y FYT, cuentan con la tecnología y sistemas óptimos para la instalación de cubiertas solares con todas las garantías de protección de la impermeabilización.

“La impermeabilización es el sistema que protege nuestras viviendas de la acción de los elementos, especialmente el agua, por eso siempre que se vaya a realizar una instalación, debemos hacerlo con el objetivo de preservar su funcionalidad y garantizar su durabilidad, seguridad y resistencia”, concluye el presidente de AIFIm.